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AUTISMO EN MUJERES

Autismo y Ansiedad en Mujeres: Cómo Afecta y Estrategias para Gestionarla

calendar_today 28/10/2024 schedule 8 min lectura
Autismo y Ansiedad en Mujeres: Cómo Afecta y Estrategias para Gestionarla

El autismo en mujeres ha sido, durante mucho tiempo, un tema subestimado y menos estudiado en comparación con su manifestación en hombres. Este sesgo ha llevado a que muchas mujeres con Trastorno del Espectro Autista (TEA) no reciban un diagnóstico temprano, lo que, a su vez, puede contribuir a una acumulación de desafíos emocionales y sociales. Entre estos desafíos, uno de los más comunes y debilitantes es la ansiedad. Las mujeres autistas experimentan ansiedad de manera diferente y, a menudo, más intensamente, lo que puede tener un impacto significativo en su calidad de vida.

Nosotros abordaremos en este artículo cómo la ansiedad afecta a las mujeres con autismo, los factores que la desencadenan y qué estrategias pueden utilizar para gestionarla y mejorar su bienestar emocional.

¿Por qué las mujeres con autismo experimentan ansiedad?

El autismo en mujeres a menudo se presenta de una manera más sutil que en los hombres, lo que dificulta su diagnóstico y, como consecuencia, puede llevar a que muchas mujeres enfrenten largos períodos de sus vidas sin comprender completamente sus desafíos. Esta falta de reconocimiento de su autismo, combinada con las demandas sociales que enfrentan, puede contribuir al desarrollo de la ansiedad.

1. Camuflaje y agotamiento emocional

Una de las razones principales por las que las mujeres con autismo experimentan ansiedad es el uso del camuflaje social o "masking". Muchas mujeres autistas desarrollan habilidades para ocultar o disfrazar sus comportamientos autistas para encajar en la sociedad neurotípica. Esto puede implicar imitar comportamientos sociales, aprender a mantener el contacto visual y seguir guiones sociales, todo para evitar destacar o ser juzgadas por su forma natural de interactuar.

Si bien el camuflaje puede ayudar temporalmente a evitar el juicio social, también es extremadamente agotador y lleva a un desgaste emocional a largo plazo. Este esfuerzo constante por parecer "normal" genera altos niveles de ansiedad y estrés, ya que las mujeres autistas sienten la presión de cumplir con las expectativas sociales mientras ocultan su verdadero yo.

2. Sobrecarga sensorial

La sobrecarga sensorial es otro factor que contribuye significativamente a la ansiedad en mujeres con autismo. Las personas con TEA a menudo tienen una mayor sensibilidad a los estímulos sensoriales, como luces brillantes, ruidos fuertes o ciertos tipos de texturas. Cuando están expuestas a entornos sensorialmente estimulantes durante largos períodos, es fácil que se sientan abrumadas, lo que aumenta la ansiedad.

Además, las mujeres autistas pueden tener dificultades para controlar cuándo y cómo escapar de estos entornos, lo que agrava su sensación de malestar. La incapacidad para retirarse o tomar un respiro en estos momentos contribuye a una sensación de pérdida de control, un desencadenante común de la ansiedad.

3. Expectativas sociales y estereotipos de género

Los estereotipos de género también juegan un papel crucial en el desarrollo de la ansiedad en mujeres con autismo. Se espera que las mujeres sean más empáticas, sociales y emocionalmente disponibles, lo que puede entrar en conflicto con las dificultades que las mujeres autistas tienen para comprender y adaptarse a las normas sociales. Estas expectativas generan una presión adicional para cumplir con roles y comportamientos que no les resultan naturales, lo que aumenta el nivel de estrés social y ansiedad.

Las mujeres autistas que no pueden cumplir con estas expectativas a menudo se sienten insuficientes o "fallidas", lo que refuerza su ansiedad. Este sentimiento de no estar a la altura, combinado con la falta de comprensión de los demás sobre su condición, alimenta la autocrítica y la ansiedad social.

4. Diagnóstico tardío o falta de diagnóstico

Muchas mujeres autistas no reciben un diagnóstico hasta la adultez, si es que lo reciben. Esto significa que han pasado gran parte de sus vidas luchando con ansiedad, depresión y otras dificultades emocionales sin comprender por qué. La falta de un diagnóstico temprano puede contribuir a sentimientos de frustración y soledad, ya que no cuentan con la validación o el apoyo necesarios para comprender sus experiencias.

El diagnóstico tardío puede generar más ansiedad porque las mujeres autistas sienten que han pasado años intentando encajar en un mundo que no las entiende, lo que conduce a una sensación de desconexión y aislamiento social. Este ciclo de incomprensión y falta de apoyo puede ser extremadamente debilitante.

Cómo la ansiedad se manifiesta en mujeres con autismo

La ansiedad en mujeres autistas puede manifestarse de diferentes formas, algunas de las cuales pueden ser malinterpretadas o pasar desapercibidas. Es importante reconocer los diferentes tipos de ansiedad que experimentan para poder ofrecer un apoyo adecuado.

1. Ansiedad social

Una de las manifestaciones más comunes de la ansiedad en mujeres autistas es la ansiedad social. Debido a sus dificultades para leer señales sociales y comprender las expectativas no verbales en las interacciones, muchas mujeres autistas sienten un alto nivel de ansiedad cuando se enfrentan a situaciones sociales.

Las mujeres con autismo pueden preocuparse excesivamente por cómo son percibidas, si están comportándose de manera "correcta" o si están cometiendo algún error social. Esta preocupación puede llevarlas a evitar interacciones sociales o eventos donde sientan que estarán expuestas a un alto nivel de juicio o crítica.

2. Ansiedad anticipatoria

La ansiedad anticipatoria es otro tipo común de ansiedad que experimentan las mujeres autistas. Se refiere a la ansiedad que surge antes de un evento o situación que temen, como una reunión social, una entrevista de trabajo o un cambio importante en su rutina diaria. La anticipación de lo que podría salir mal, combinada con la incertidumbre sobre cómo manejarán la situación, puede generar niveles extremos de ansiedad antes de que el evento siquiera ocurra.

3. Trastorno de ansiedad generalizada

Muchas mujeres autistas también experimentan trastorno de ansiedad generalizada (TAG), una condición en la que sienten ansiedad constante o excesiva por una variedad de situaciones cotidianas. Esto puede incluir preocupaciones sobre el trabajo, la familia, la salud o el rendimiento en general. La ansiedad generalizada puede ser debilitante y dificultar la concentración y el disfrute de la vida cotidiana.

Estrategias para gestionar la ansiedad en mujeres con autismo

A pesar de los desafíos, existen estrategias efectivas que pueden ayudar a las mujeres con autismo a gestionar la ansiedad y mejorar su bienestar emocional. Aquí ofrecemos algunas de las más útiles.

1. Practicar el autocuidado regular

El autocuidado es esencial para las mujeres autistas que experimentan ansiedad. Esto incluye tomarse el tiempo necesario para recargar energías y evitar la sobrecarga sensorial y emocional. Las actividades de autocuidado pueden variar, desde practicar la meditación o el yoga, hasta realizar actividades creativas como el arte o la escritura.

También es importante asegurarse de que el entorno personal sea un espacio tranquilo y relajante, que permita desconectar de las demandas externas. Controlar el nivel de estimulación sensorial en el hogar o en el lugar de trabajo puede reducir significativamente los niveles de ansiedad.

2. Establecer rutinas y estructuras

Las personas con autismo suelen encontrar consuelo en las rutinas estructuradas. Establecer horarios claros para las actividades diarias y reducir la cantidad de cambios inesperados puede ayudar a minimizar la ansiedad anticipatoria y proporcionar un mayor sentido de control.

Tener una rutina estable no solo ayuda a reducir la incertidumbre, sino que también permite a las mujeres autistas prepararse mejor para los desafíos que puedan surgir en su día a día.

3. Buscar apoyo emocional

Tener una red de apoyo es clave para gestionar la ansiedad. Las mujeres con autismo pueden beneficiarse de tener personas en su vida que comprendan sus desafíos y ofrezcan apoyo emocional. Esto puede incluir familiares, amigos cercanos o profesionales de la salud mental que tengan experiencia en el tratamiento del autismo.

La terapia cognitivo-conductual (TCC), por ejemplo, ha demostrado ser eficaz para ayudar a las personas con autismo a gestionar la ansiedad. La TCC enseña habilidades para identificar patrones de pensamiento negativos y reemplazarlos por otros más constructivos, lo que puede ser útil para reducir los niveles de ansiedad.

4. Practicar la autocompasión

Muchas mujeres autistas tienden a ser muy críticas consigo mismas, lo que contribuye a su ansiedad. Practicar la autocompasión es una herramienta poderosa para reducir el nivel de autocrítica y mejorar el bienestar emocional. Esto implica reconocer que no necesitan ser perfectas ni cumplir con todas las expectativas sociales y aprender a tratarse a sí mismas con la misma comprensión y amabilidad que ofrecerían a un amigo.

La autoaceptación es un paso fundamental para reducir la ansiedad en mujeres con autismo, ya que les permite ser más conscientes de sus propias limitaciones y aprender a manejar sus emociones sin sentirse culpables o insuficientes.

Conclusión

El autismo y la ansiedad en mujeres están profundamente interrelacionados, pero con las herramientas adecuadas, es posible gestionar la ansiedad de manera efectiva y mejorar la calidad de vida. Creemos que, al comprender cómo el autismo influye en la ansiedad y aplicar estrategias prácticas de autocuidado, apoyo emocional y autocompasión, las mujeres autistas pueden reducir significativamente los efectos negativos de la ansiedad y vivir una vida más equilibrada y satisfactoria.

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