El autismo en adultos es una realidad que muchas personas viven en silencio, a menudo enfrentándose a desafíos sociales que pueden pasar desapercibidos para los demás. Uno de los aspectos más comunes que acompaña al Trastorno del Espectro Autista (TEA) en la adultez es la ansiedad social, una dificultad que surge en situaciones que requieren interacción con otras personas. Esta ansiedad puede manifestarse de diversas maneras: miedo a ser juzgado, dificultad para comprender las normas sociales, o el agotamiento emocional que genera el esfuerzo de socializar.
Nosotros sabemos que la ansiedad social puede ser debilitante para los adultos con autismo, afectando su vida cotidiana, tanto en el trabajo como en las relaciones personales. En este artículo, exploramos cómo el autismo influye en la ansiedad social y ofrecemos estrategias prácticas para gestionar situaciones cotidianas de manera más efectiva y con menos estrés.
¿Por qué los adultos con autismo experimentan ansiedad social?
La ansiedad social en adultos con autismo está estrechamente relacionada con las dificultades para interpretar y participar en interacciones sociales. Mientras que algunas personas con TEA pueden tener habilidades sociales limitadas, otras pueden comprender los códigos sociales, pero sentirse abrumadas o ansiosas al interactuar debido a la complejidad de estas normas no verbales.
La sobrecarga sensorial es otra causa común de ansiedad. Los adultos con autismo suelen ser más sensibles a los estímulos sensoriales, como el ruido, las luces brillantes o las multitudes. Estos entornos pueden hacer que las situaciones sociales resulten extremadamente incómodas, generando una respuesta ansiosa que los lleva a evitar eventos o situaciones en las que hay muchas personas.
Por último, la preocupación por el juicio o la crítica social puede aumentar la ansiedad. Las personas con autismo pueden sentirse inseguras sobre si están siguiendo correctamente las normas sociales o si están siendo "correctas" en su comportamiento, lo que contribuye a la ansiedad anticipatoria antes de cualquier interacción social.
Desafíos comunes en situaciones sociales cotidianas
El autismo y la ansiedad social se manifiestan de diversas formas en la vida cotidiana. Aquí exploramos algunos de los desafíos más comunes que enfrentan los adultos con TEA en situaciones sociales habituales y cómo esos desafíos afectan su bienestar emocional.
Interacciones en el lugar de trabajo
Para los adultos con autismo, el entorno laboral puede ser una de las fuentes más significativas de ansiedad social. Las expectativas sociales implícitas, como hacer pequeños comentarios triviales con los compañeros, participar en reuniones o asistir a eventos corporativos, pueden resultar abrumadoras.
Por ejemplo, las reuniones de equipo pueden ser complicadas si la persona siente que no entiende las reglas no dichas de cuándo hablar o cómo intervenir. Además, la necesidad de mantener contacto visual, algo que muchas personas con autismo encuentran incómodo, puede agregar otro nivel de estrés en estas interacciones.
Reuniones sociales y eventos familiares
Los eventos sociales, como cenas familiares, fiestas o reuniones con amigos, pueden generar un nivel significativo de ansiedad anticipatoria para los adultos con autismo. La necesidad de mantener conversaciones fluidas, adaptarse a los cambios inesperados en el ambiente o simplemente lidiar con la sobrecarga sensorial en un evento lleno de estímulos (música alta, luces, multitudes) puede hacer que estas ocasiones sean emocionalmente agotadoras.
Para muchos, estas situaciones generan tanto malestar que prefieren evitarlas por completo, lo que puede llevar a sentimientos de aislamiento o incomprensión por parte de sus seres queridos.
Uso del transporte público y compras
Tareas cotidianas, como utilizar el transporte público o hacer compras, también pueden ser una fuente de ansiedad para los adultos con autismo. El transporte público implica la interacción con desconocidos en espacios cerrados, lo que a menudo conlleva sobrecarga sensorial por el ruido o la cercanía de otras personas. Esto puede provocar que el simple hecho de tomar un autobús o un tren sea un desafío diario.
De manera similar, ir de compras puede generar estrés, especialmente si los entornos son ruidosos o concurridos. La ansiedad social en estos casos puede hacer que las personas se sientan constantemente observadas o incómodas, y la confusión sobre cómo interactuar con los cajeros o el personal de la tienda puede aumentar el malestar.
Estrategias para gestionar la ansiedad social en situaciones cotidianas
Para los adultos con autismo, gestionar la ansiedad social implica una combinación de estrategias que les permitan lidiar con las demandas sociales, minimizar el estrés y, en última instancia, sentirse más seguros en su día a día. A continuación, ofrecemos varias estrategias que pueden ser útiles en la vida cotidiana.
1. Planificar y anticipar las situaciones
Una de las mejores formas de gestionar la ansiedad social es planificar con antelación las situaciones sociales. Esto puede implicar visualizar los posibles escenarios que se podrían presentar y pensar en las respuestas o comportamientos adecuados. Por ejemplo, si una persona con autismo va a una reunión de trabajo, puede ser útil escribir de antemano algunas preguntas o temas sobre los que le gustaría hablar. También puede ser útil pensar en frases que permitan participar en la conversación sin sentirse abrumado.
La anticipación reduce la incertidumbre, que es una de las principales fuentes de ansiedad para las personas con autismo.
2. Establecer límites claros
Establecer límites personales es esencial para evitar la sobrecarga emocional y sensorial. En situaciones sociales, comunicar claramente los propios límites, tanto a colegas como a amigos o familiares, puede ayudar a reducir el estrés. Por ejemplo, se puede expresar de manera respetuosa la necesidad de tener un espacio de descanso en eventos familiares o limitar el tiempo que se pasa en situaciones con muchas personas.
Las personas con autismo también pueden optar por pausas sensoriales durante el día para evitar la acumulación de ansiedad. Estas pausas pueden incluir salir de la oficina o un evento social durante unos minutos para respirar profundamente y calmarse.
3. Desarrollar técnicas de relajación
Practicar técnicas de relajación puede ayudar a reducir los niveles de ansiedad social antes de situaciones que resultan desafiantes. Ejercicios como la respiración profunda, la meditación o la atención plena (mindfulness) pueden ser muy efectivos para calmar la mente y reducir la activación emocional.
La respiración diafragmática, por ejemplo, implica tomar respiraciones profundas y lentas, lo que ayuda a reducir la respuesta del cuerpo al estrés y genera una sensación de calma. Estas técnicas pueden practicarse en casa y luego aplicarse en situaciones cotidianas donde la ansiedad comienza a intensificarse.
4. Uso de apoyos visuales o escritos
Los apoyos visuales o escritos pueden ser una herramienta útil para adultos con autismo que experimentan ansiedad social. Estas herramientas ayudan a estructurar las interacciones sociales y a proporcionar un marco de referencia claro. Por ejemplo, usar listas o recordatorios escritos sobre qué esperar en una reunión o evento puede ser de gran ayuda.
Además, en situaciones laborales, tener pautas claras por escrito para tareas o expectativas sociales puede hacer que las interacciones sean más predecibles y menos abrumadoras.
5. Buscar apoyo en personas de confianza
Tener una red de apoyo social formada por amigos cercanos, familiares o colegas puede marcar una gran diferencia para las personas con autismo que enfrentan ansiedad social. Estas personas pueden ofrecer apoyo emocional, ayudar a navegar situaciones difíciles y proporcionar un espacio seguro para procesar las experiencias después de eventos sociales.
Por ejemplo, tener una "persona de apoyo" en una reunión social o laboral puede ayudar a que la persona con autismo se sienta más tranquila y segura. Estas personas pueden ayudar a aliviar el estrés simplemente estando presentes y proporcionando compañía en situaciones donde la ansiedad aumenta.
6. Aceptar y practicar la autoaceptación
La autoaceptación es clave para gestionar la ansiedad social en adultos con autismo. Reconocer que la ansiedad social es una parte normal de su experiencia, y que no es un defecto personal, puede ser liberador. Aprender a aceptar las propias limitaciones y encontrar formas de trabajar con ellas, en lugar de luchar constantemente contra ellas, puede reducir significativamente la ansiedad.
La práctica de la compasión hacia uno mismo también ayuda a reducir el impacto emocional negativo de las situaciones difíciles. En lugar de criticarte a ti mismo por sentirte ansioso en situaciones sociales, intenta adoptar una actitud de comprensión y paciencia hacia ti mismo.
Aplicación de estas estrategias en la vida diaria
El autismo y la ansiedad social no tienen por qué ser una barrera insuperable en la vida adulta. Aplicando estas estrategias de manera constante, es posible manejar mejor las situaciones cotidianas y reducir los niveles de estrés.